La belleza, como el dolor, hace sufrir.
(Thomas Mann)
Cómo teñirse en casa durante un confinamiento
Paso 1
- Comprar el tinte por Internet, sin olvidar elegir al tuntún marca y color del tinte.
- Esperar a que llegue el repartidor de Amazon y que tenga el valor de decirte que estás guapísima en pijama (en realidad, con la parte de arriba de uno, el pantalón del otro y un forro polar encima), con el pelo sucio a punto para teñir, recogido en una coleta, raíz blanca, medios castaños y puntas con mechas rubio desteñido.
Paso 2
- Una vez recibido el tinte, estudiar bien las instrucciones, porque cuando ya te has quitado las gafas y llevas el cabello impregnado de tinte, no vas a poder revisar el contenido. La presbicia es lo que tiene.
- Fabricar una capa protectora casera con una bolsa de basura, cortando unos agujeros para las mangas a los lados, y otro para el cuello en el fondo. Procurar que este último sea lo bastante grande como para que pase la cabeza cómodamente, pero lo bastante pequeño como para no tener que utilizar una pinza de tender para quitarle el efecto de cuello de cisne. O de barco. O como se llame. Con la pinza tampoco queda tan mal. La bolsa es lila y la pinza, verde. Juvenil a la par que transgresor.
- A ser posible, que la bolsa de basura no sea perfumada. Parece un detalle nimio, pero es importante. Es media hora con ella puesta. Y no huele a Dolce & Gabbana.
- Omitir el paso de probar el tinte en un mechón, porque se alarga el procedimiento veinte innecesarios minutos, y se pierde toda la magia y la intriga. ¿Picará? ¿Quedará bien el color? ¿Qué pasará cuando no me matice las mechas (básicamente porque no sé en qué consiste eso exactamente)? No le quitemos emoción. El confinamiento es divertido.
- Hacer la mezcla del color con el revelador y aplicarla con una brocha en la raíz, en la medida de lo posible. No es trivial la cantidad a elegir. Si se peca por exceso, no habrá suficiente para las puntas. Si se peca por defecto, habrás perdido un tiempo y un dinero, y la vida es corta, aunque parezca larga en confinamiento.
- Esperar veinte minutos.
- Pica, pero poco.
Paso 3
- Pasados los veinte minutos, aplicar el resto del tinte en el resto del pelo.
- Si te da la impresión de que no se acaba nunca, quizá es porque has pecado por defecto en el quinto punto del Paso 2.
- En caso de hartazgo, abandonar la brocha y aplicarse el tinte con las manos. Empezar con pequeñas cantidades, del tamaño de una nuez, e ir incrementando la dosis de forma proporcional al aumento del aburrimiento, hasta que sean del tamaño de una ciruela.
- En algún momento, el tinte se acaba. Si se tira un poco, tampoco pasa nada.
- Esperar diez minutos.
Paso 4
- Si eres lista, te habrás puesto la capa-bolsa sin nada debajo. Poco erótico, pero muy útil. Si no, existen estudios que demuestran que se puede quitar la parte de arriba del pijama por los pies. Se describe el procedimiento a continuación:
- Con una mano, tirar del cuello del pijama hacia el hombro contrario hasta que este salga, pegar el brazo de ese lado al cuerpo y, con la otra mano, tirar de la manga hacia abajo hasta sacar el brazo por encima.
- Repetir el proceso con el otro brazo. Si te has quitado la capa-bolsa antes, mejor. Si no, tampoco pasa nada, se puede romper. Ojo la pinza.
- La magnitud del escote es inversamente proporcional a la dificultad del procedimiento y directamente proporcional a las probabilidades de éxito. Si no tiene escote, habrá que sacrificar el pijama y aprender la lección para la próxima vez.
- Una vez retirados pijama, capa-bolsa y guantes, entrar en la ducha para proceder al aclarado.
- Aclarar bien el tinte hasta que el agua caiga transparente, sin manchas de tinte. Cerrar muy bien los ojos para evitar que nos entre el tinte, porque pica. Lo sé, yo me he hecho la misma pregunta: ¿cómo voy a ver el color del agua con los ojos cerrados? Bien, en algún momento hay que arriesgarse y abrirlos.
- Lavar el pelo con el champú recomendado por la marca de tinte, que no tienes, porque no sabías que lo necesitabas. También hay estudios que demuestran que otro champú puede cumplir la misma función.
- Aplicar el sobrecito de bálsamo reparador. Si lo has abierto antes de entrar en la ducha, mejor, ya que con las manos mojadas es más difícil abrirlo. Pero es posible. Te puedes ayudar con los dientes.
- Dejarlo actuar durante los minutos que digan las instrucciones, que habrás tenido la precaución de leer al principio porque, de lo contrario, en la ducha de cerca no se ven, y de lejos tampoco, en cuyo caso deberás calcular una cantidad de tiempo estimada, en función del nivel de porosidad del pelo, del grado de paciencia y de lo a gusto que se esté en la ducha nueva. Si tienes ducha nueva. Yo sí, desde enero.
- Salir de la ducha y secarte el pelo a toda leche para ver el resultado.
- Por último, es importante recordar que, en algunas zonas de habla hispana, «rubio oscuro» significa «marrón chocolate». Pero no pasa nada, ha quedado estupendo.
Epílogo
Las zonas damnificadas pueden ser varias, en función de la destreza del usuario. No hay que confiarse: los tintes los carga el diablo y tienen vida propia.
Suelo, pila del baño y mármol, si no dejas secar las manchas, se pueden limpiar con relativa facilidad. La alfombrita del baño, ya no. Pero más se perdió en la guerra.
Estoy contenta. Otro triunfo, no exento de complicaciones, pero triunfo al fin y al cabo.

2 comentarios sobre “DÍA 4 – NO ME MIRES”